Un 8 de junio del año 2009 entraba por la puerta de un primer piso en un polígono en Sant Cugat en unas oficias de apenas 50 metros donde pocos meses antes se había puesto en marcha RocaSalvatella como una empresa de consultoría en digitalización. Me incorporé atraído por el sueño que Josep Salvatella y Genís Roca me contaron, ilusionado por ayudar a crear y hacer crecer desde prácticamente cero y con el reto de poder aportar desde el minuto cero.

Un 8 de junio del año 2019 sigo entrando cada mañana en RocaSalvatella, ahora en unas oficinas de más 600m2 en Sant Cugat donde trabajan más de 50 personas, con oficinas en Madrid, Bogotá, Medellin y Lima donde trabajan 20 personas más, ahora entro como Director General y socio. Y ahora, 10 años más tarde, más convencido que nunca de nuestro sueño (el sueño de otros se convirtió en mi sueño), quizás merece la pena revisar como hemos avanzado, como hemos llegado hasta aquí y cual es la base para continuar el camino:

 

1.     De hombre orquesta a la profesionalización

Recuerdo dos grandes impactos cuando dejé CaixaBank para sumarme a RocaSalvatella. El primero es que en vez de 150 correos electrónico entraban en mi inbox menos de 15 al día. El segundo fue que de repente pasé de tener una función más o menos definida en mi empleo anterior a tener la sensación de hombre orquesta. Éramos pocos, teníamos ambición y muchas cosas que hacer así que había muchos frentes que cubrir: hacer propuestas, hacer networking, pagar nominas y facturas, buscar financiación, seleccionar talento, ayudar a crecer al talento, hacer los proyectos, rascar excels, hacer power points, hacer comunicación, planificar a corto, medio y largo…

En 10 años uno de los principales esfuerzos realizados ha sido profesionalizar la compañía, buscar el mejor talento para cada una de las funciones. Cuando una empresa llega a los 70 empleados y 5 oficinas necesita tener profesionalizadas las funciones clave, necesita separar la propiedad de la gestión (un socio puede ser Director general, pero para el día a día de la compañía necesitas más a un Director General que a un socio). Sigo teniendo la sensación, a veces, de ser un hombre orquesta (quizás es lo que nos pasa a los Directores Generales) pero mirando el camino ahora tenemos una estructura con talento profesional que sabe lo que hace y hace lo que sabe.

2.     Refundación anual

Estudie un MBA y me hablaron de planificación estratégica, aprendí a hacer previsiones financieras a medio y largo plazo, y luego me encontré la realidad de querer hacer una empresa en un sector nuevo (sí, hace 10 años la consultoría en digital era muy nueva), donde cada 6 meses hemos cambiado cosas del portafolio y donde anualmente hablamos de refundación, de cuestionarnos los basics y de tratar de generar nuevos escenarios que nos permitan competir, aportar valor y, sobretodo, divertirnos.

3.     Aprender a diario

Que gran lección estos 10 años para aprender que no puedes dejar de aprender a diario. Esto va muy rápido y o vas al ritmo que va todo o es imposible poder continuar, al menos sin vivirlo mal.

4.     No perder el sueño

Uno de las cosas que al principio me parecía imposible era perder la ilusión, el sueño de crear y aportar valor, de abrir un mercado nuevo… pero luego llega el día a día, el cuadrar los números, la rotación de equipo, los proyectos que no salen como querías, las decepciones. Y descubres que el sueño, la ilusión, requiere un esfuerzo, un convencimiento diario que es posible, que el foco tienes que ponerlo en lo que controlas y no preocuparte por aquello que no depende de ti.

El sueño no puede ser fruto sólo de la ilusión sino de trabajar cada día, de no perder la esperanza y de creer mucho en lo que haces. Y durante 10 años he aprendido que no puedes confiar en la magia que el sueño perdura sino que hay que cuidarlo a diario.

5.     De local a global

Qué diferente es una empresa que opera en una sola ubicación geográfica que cuando opera en varias que cuando además tiene varias oficinas. Hemos vivido años (y seguimos viviendo) de profundos retos relacionados con pasar de ser locales a globales. Detalles que a veces no se ven, como la complejidad de viajes, cuadrar agendas, entender nuevas culturas profesionales, encontrar talento dispuesto a moverse. Y retos vinculados a cómo hacer las cosas parecidas en ubicaciones distintas. Si ya cuesta entre Madrid y Barcelona donde vamos con el mismo horario y estamos a 1h de diferencia, imaginaros con equipos a 10.000km con 7h de diferencia.

Un auténtico desafío que encontramos por el camino, que me obliga a pensar en global pero operar el local. Fácil de decir, muy difícil de hacer. En definitiva si ya es difícil que un negocio funcione en un país, internacionalizarlo es un milagro.

6.     Naif centric vs valor centric

Todavía recuerdo las primeras propuestas que hice, muy orientadas a cómo ayudar a las empresas hace 10 años a entender lo digital y las redes sociales y generar modelos estratégicos de gestión. Suena naif, ¿verdad? Pues lo era. Todo era muy incipiente, sin mucha experiencia en el mercado. Buscaba aportar valor a los clientes que en aquel momento se concretaba en transmitir confianza y ayudar a no caer en el miedo a lo nuevo. Pero esta mirada ha evolucionado y muy deprisa, el mercado ha aprendido rapidamente que significa esto de lo digital y esto ha implicado evolucionar en qué hacer foco. Y hemos pasado de las propuestas naif que buscaban generar confianza a propuestas muy basadas en generar valor, pero valor vinculado al impacto en los resultados. Sigo buscando en cada conversación e interacción con clientes o posibles cliente el ayudar a generar tranquilidad, confianza pero ahora totalmente orientado a que esta confianza se transforme en valor tangible.

7.     De emprendedor a empresario

¿Cuántas veces me han preguntado si era emprendedor o empresario? Y mi respuesta no gusta nunca, quizás porque es políticamente poco correcta. Dicen que la emprendeduría es una forma de vivir, una intención con la que se hacen las cosas. Pues yo me siento que he pasado de emprendedor a empresario, de arriesgar creando y pensando en el corto, a arriesgar creando y pensando en el medio y largo plazo, en crear y consolidar valor, en pensar en la rentabilidad, en la sostenibilidad, en crear algo propio no para venderlo.

Digo, con orgullo, que soy más empresario que emprendedor; que busco la rentabilidad, el compartir el sueño, con una actitud de emprender pero buscando la creación de valor para la sociedad en la que vivo y para mi.

8.     Lo primero es lo primero

Bonito tema el decidir y focalizarse en que es lo primero. ¿Facturar? ¿Cobrar? ¿Vender? ¿Crecer? ¿Portafolio? ¿Equipo? ¿Socios?

Mi respuesta es fácil: Talento. Y el talento son personas. Nada de lo que he vivido estos 10 años sería posible sin personas, sin priorizarlas, sin aprender de ellas, sin dar espacio y autonomía, sin exigir, sin dar, sin enfadarme, sin acompañar al talento que por el motivo que sea no encaja a buscar nuevas aventuras, pero sobretodo sin respetarlo.

No es fácil, diría que seguramente es lo más difícil, porque sobre papel todo vale, pero al final son tus actos los que hablan y no tus palabras. Y seguro que he cometido muchos errores, muchas cosas hechas de forma diferente a como mi entorno lo hubiera hecho, pero tengo la tranquilidad de pensar que siempre he tratado de hacerlo con respeto hacia el talento que he tenido a mi lado.

9.     Lo importante es que lo más importante sea lo más importante

La frase es muy buena y no es mía, es del gran Víctor Kuppers. Y es una frase que hay que leer varias veces para acabar de entenderla (al menos yo). En alguna de las crisis que he tenido estos 10 años, momentos en que no lo ves claro, que dudas, que te sientes perdido tuve la suerte de conocer a Víctor y escuchar esta frase. Fue como un punto de inflexión, para mi, esta frase significó entender que lo más importante es que para mi estar yo bien, contento, motivado, ilusionado, feliz sea lo más importante. Para poder ayudar a crecer a RocaSalvatella no debía hacerlo a partir del esfuerzo basado en morir cada día para darlo todo sino a partir de estar feliz cada día para contagiarlo.

10.  Sólo el principio

Y el futuro? Muy lejos porque creo estar sólo al principio. En 10 años cada año hemos cambiado muchas cosas y creo que esto no va a parar. No me inquieta demasiado el futuro sino el cómo construirlo a diario. Pero podría cerrar diciendo que esto es sólo el principio.