Hace unos días planteaba la necesidad de reflexionar sobre la sostenibilidad de la digitalización en diversos ámbitos, no como critica a su desarrollo sino más bien como comprensión y toma de decisión para poder trabajar sobre los efectos colaterales que ésta implica. Así que empiezo a desgranar esta “sostenibilidad” en varios ámbitos y arranco con la Sostenibilidad Urbana, es decir, como afecta la digitalización al diseño de las ciudades, a su movilidad, a la contaminación…

Bill Gates decía que “tendemos a sobrestimar el cambio que va a ocurrir en los próximos dos años y a no hacer caso a  los cambios que sucederán en los próximos 10”. Y esta frase aplica de manera excepcional al tema de la sostenibilidad urbana.

Estamos ante un momento donde se estima que un elevado porcentaje de la población va a residir en grandes metrópolis en los próximos años provocando tensiones demográficas, necesidades inmobiliarias, intervenciones medioambientales para reducir el impacto del aumento de las urbes, racionalización de los sistemas productivos para poder atender las demandas alimentarias y de cualquier producto de necesidad. En esta evolución un factor va a acelerar las tensiones y no es otro que el “Convenience” de la gente, es decir, el querer las cosas aquí y a hora sin tener fricción para su consecución y consumo. Podremos (porque ya los estanos viendo) ver que:  cada vez queremos disponer de más productos y servicios en nuestro hogar de forma más rápida (entregas en minutos y no horas),  “necesitamos” una conectividad más rápida para poder consumir servicios digitales de alta calidad, automatizaremos el consumo a través de dispositivos digitales que necesitaran redes de conexión en tiempo real (de 5G para arriba) como los coches autónomos o los drones que usaremos para cualquier tipo de función

la gran tensión es la velocidad a la que todo esto sucederá, cambiar un hábito de consumo por parte de los consumidores se puede producir de forma relativamente rápida (nos adaptamos rápido a recibir un producto comprado a través de Internet en 1h vs recibirlo en 4 semanas) pero cambiar las ciudades que deban acomodarse a estos cambios de hábito implica más tiempo y sobretodo tener claro el modelo sobre el que hacer este cambio. Por nombrar algunos ejemplos de las tensiones que se producen:

  • Urbanismo: la mayoría de las grandes urbes mundiales están actualmente saturadas de forma que la evolución deberá implicar claramente encontrar sistemas que permitan un uso más eficiente de su superficie y a una velocidad de desarrollo más elevada que la actual (con planes urbanísticos que se eternizan en su definición y puesta en marcha en el tiempo)
  • Movilidad: estamos agotando los recursos disponibles, es decir, espacio, a base de un modelo de movilidad obsoleto basado en la propiedad de vehículos privados para desplazarnos profundamente ineficientes (un 93% del día el vehículo está parado, mayoritariamente es de uso individual, que implica altas necesidades de espacio para ser aparcado y el desarrollo de las infraestructuras para su circulación es lento y rápidamente queda obsoleto.
  • Contaminación: un modelo basado en el uso de recursos fósiles y energías cuya generación no es sostenibles implican un modelo basado en la destrucción del ecosistema sin una visión global dado que se basa en la satisfacción individual.
  • Sistema de decisión: no se produce suma de intereses sino lucha de intereses lo que implica sistemas imperfectos de decisión basados en acuerdos municipales a 4 años, con planes sujetos a reelecciones y pactos con vistas al corto plazo y no al desarrollo a largo.

Y la frase de Bill Gates indicada al principio continua diciendo “… no dejes que esta situación te lleve a la inacción”así que será necesario proponer acciones. Cada artículo vinculado a la sostenibilidad propondrá 10 medidas:

  1. debemos plantear modelos de restricción del uso privado del transporte; incentivar plataformas de servicios de cualquier medio de transporte basadas en el servicio (alquiler y uso por minutos) sin contemplar la propiedad (coches, motos, patinetes, bicicletas);
  2. distribución logística de proximidad instalando dentro de las urbes los almacenes de distribución en vez de ubicarlos en el extra radio (pequeños puntos de almacén vs los fulfillment center por ejemplo de Amazon ubicados fuera de las ciudades ara almacenar 20 millones de productos como tenemos en el Prat del Llobregat en Barcelona);
  3. incentivar el uso del comercio físico como espacio de experiencia y recogida de productos comprados a través de Internet;
  4. plantear el uso de varios niveles dentro de las ciudades (a día de hoy tenemos sólo dos, el suburbano para trenes y metros, y el urbano para vehículos y personas, ¿por qué no plantear más niveles como un segundo nivel urbano para transporte colectivo – trenes elevados- y uno aéreo para drones?)
  5. Pacto global para la implantación de tecnologías de alto rendimiento, como el 5G, prioritarios para eficientar el uso compartido de las ciudades (vehículos autónomos, control de emergencias, mejora de la comunicación de incidencias, automatización del transporte público o plataformas globales de transporte basado en el servicio – plataformas globales de servicios de movilidad en el que usamos coches o motos o patinetes por minutos-);
  6. Modelos de toma de decisión basados en los consorcios público-privados para los temas críticos para el largo plazo (por ejemplo para la movilidad urbana, para el diseño de espacios de uso compartido -zonas verdes-, para las infraestructuras empresariales -centros de coworking que permiten optimizar y eficientar, de verdad es necesaria una mesa y una silla para cada empleado cuando durante muchas horas están vacías? o para los sistemas de transporte y entrega de productos);
  7. Implicar de forma real a todos los colectivos que cohabitan en una urbe a través de sistemas de toma de decisión rápidos y eficientes a la vez que democráticamente reales (uso del voto electrónico para microdecisiones, por ejemplo);
  8. Apostar por la auto sostenibilidad de las urbes, priorizando el uso de sus propias energías (eólica, marítima, solar…) así como ofrecer la posibilidad de convertirnos, los ciudadanos, en productores de nuestra propia energía (baterías de auto almacenaje, uso de placas solares, dispositivos que permitan eficientar el uso de energía que compramos a los productores de la misma) no como fuente de negocio sino como fuente solidaria de sostenibilidad.
  9. Mayor poder para las ciudades, situando las decisiones de las urbes no en el último lugar (detrás de mega agrupaciones como la UE, el Estado, las Comunidades Autónomas o las provincias) sino en el primer lugar para los temas clave de su desarrollo. Implica recuperar poder como antaño (hace siglos) las urbes habían tenido.
  10. Implicar a las generaciones más jóvenes, incluyendo estas reflexiones no en su edad adulta sino en su proceso formativo, situando a las escuelas y al sistema educativo como parte central del desarrollo de este tipo de reflexiones. ¿por qué no asignaturas en la ESO y el bachillerato vinculadas a urbanismo, movilidad, democracia y toma de decisiones, ideación de servicios para el futuro, cuestionamiento de los modelos actuales…).

Se acumulan los retos y corremos el riesgo de disfrutar de la comodidad que la digitalización implica para las ciudades actuales sin ver que en el horizonte se está poniendo en cuestión sus desafíos para la sostenibilidad.