Podemos dividir el mundo entre aquellos productos que tenemos que comprar y aquellos que queremos comprar. Los primeros nos empujan a la eficiencia(ahorrar tiempo) mientras que los segundos nos empujan a la experiencia, basada en la personalización, el servicio y la recomendación.

Y parece una tendencia imparable que la eficiencia en los productos que tenemos que comprar la encontramos a través de sistemas como el ecommerce,¿por qué tengo que ir al supermercado si me lo pueden traerá a casa? ¿por qué un libro debe provocar que me desplace a una tienda física?

Y esto plantea un gran reto para la sostenibilidad del modelo¿cómo hacer compatible este aumento de la eficiencia con las limitaciones en el delivery de los productos?Queremos productos de forma más rápida y eso implica mayores necesidades de logística, trasporte y servicio. Y es evidente que el entorno (ciudades, transporte) no pueden crecer y adaptarse a la velocidad de la demanda.

Esto provoca movimientos en la última milla de entrega que merecen y merecerán toda nuestra atención porque de ellos depende la sostenibilidad de este modelo. Vemos movimientos hace años impensables como por ejemplo que Amazon compre The Whole Foodscon la finalidad de tener puntos de entrega físicos más cercanos a sus clientes (y relanzar iniciativas como Amazon Fresh). Vemos como el gigante Chino Alibaba abre tiendas físicasTAO Café. Crecen las empresas que ubican taquillas como puntos de recogida de productos cerca de los hogares de sus clientes o de los medios de transporte público que usan (metro, tren). Vemos ejemplos como Waitrose en UK que hace ya años que está usando esta fórmula.

No es de extrañar que hablemos ya con normalidad de pruebas con drones (amazon ya ha lanzado su programa Amazon Prime Dron), coches autónomos repartidores (como el caso de Nuro que ha recibido 940millones USD para desarrollar el concepto, aunque ya lo están probando en Arizona) ,  o incluso maquinas de vending para coches(como las que desarrollan conjuntamente Ford y Alibaba).

Y uno de los últimos en sumarse a esta disrupción en el delivery ha sido FedEx con su SameDay Bot, un vehículo de entrega con inteligencia artificial y sensores que puede circular por calles con desnivel, subir y bajar aceras, transportando todo tipo de artículos.

Asistimos a un duro reto para la sostenibilidad del modelo de ecommerce donde dos fuerzas convergen, por un lado la innegable voluntad y deseo del consumidor de tener en casa cuanto antes cualquier tipo de producto que haya comprado y por otro la necesaria transformación y adaptación de estructuras como las ciudades (urbanismo, calles..) y los sistemas de transporte y logística. Y no parece un reto evidente dado que el coche se produce a velocidades distintas, el consumidor va muy deprisa y todo lo vinculado al delivery y a su entorno va muy despacio.