Muchas veces oímos que el objetivo de las stratup’s es multiplicar por 5 o por 10 de un año para otro, buscar espacios y oportunidades de alto potencial y crecer, crecer y crecer. Pero lo que casi nunca oímos es que una empresa tradicional (o analógica como me gusta llamarlas a mi, es decir, la que ya existían antes del boom de lo digital… y que deberían seguir existiendo) quiera o pueda crecer ya no por 5 pero como mínimo por 2 o por 3. En todo caso lo que escuchamos y vemos es que estas empresas visualizan en lo digital el santo grial para como mínimo poder sobrevivir y adaptarse a la nueva situación que la Economía Digital provoca.

Y a mi me parece extraño, me sorprende esta autolimitación de las empresas en pro de su crecimiento y todavía me sorprende más los argumentos que utilizan para justificarlo. Argumentos que pasan por, por ejemplo:

  • Antes de nada necesitamos ordenarnos internamente
  • Tenemos una estructura o legacy que nos impide cambios disruptivos
  • Nuestro cliente no está preparado para propuestas de valor agresivas
  • Nuestras capacidades de producción no dan para plantear estos crecimientos
  • No podemos asumir el riesgo que esto implica
  • Las nuevas reglas que lo digital implica son difíciles de adoptar para una empresa como la nuestra
  • En nuestro mercado no caben crecimientos tan grandes

Y en muchas ocasiones la respuesta que encuentran es empezar un proceso de Transformación digital. Y curiosamente estos procesos, que hace unos años veíamos como salvadores de la situación actual de las empresas analógicas al final se convierten en herramientas para eficientar la situación actual, para ordenar el caos o simplemente para definir una hoja de ruta basada en la supervivencia.

De esta manera la respuesta a porqué las empresas analógicas no se pueden plantear crecimiento X2 o X5 o incluso X10 se responde de una forma sorprendente… porque de momento vamos a hacer un proceso de transformación digital para eficientar y mantener nuestro modelo actual. Y esto en el fondo implica que con la Transformación digital no es suficiente, que sólo es una parte del camino y que debemos empezar a pensar y a actuar en lo que viene después. Y después lo que viene es la capacidad de explorar el futuro, de identificar nuevas oportunidades y de adaptar nuestra organización para poder desarrollarlas. Y esto quizás ya lo sabíamos o intuíamos, pero lo que estamos constatando es que esto no puede esperar. Que a diferencia de lo que indican las teorías de la innovación por oleadas (primero hacer innovación incremental, después adyacente y finalmente disruptiva) en las que la línea temporal es la relevante (una después de la otra), parece que la clave de explicación ya no es temporal y que por lo tanto si además de sobrevivir quieres crecer debes plantear como las combinas en el momento actual.

Y esto ofrece un cambio de paradigma porque deja a la Transformación Digital como una tarea necesaria para cualquier organización pero no suficiente para cumplir su objetivo de crecimiento. Y que otros parámetros entran en la agenda de los directivos, parámetros como:

  • Proximidad con ecosistemas de talento creativo ajenos a la empresa
  • Procesos de creación, prototipado y ejecución distintos y más rápidos a los actuales
  • Tener un ojo dentro y dos ojos fuera de la propia empresa
  • desarrollar agenda propia de conocimiento ajena a la propia actividad
  • Asumir el riesgo en meterte en cosas que no entiendes
  • Invertir parte de tus rendimientos actuales en apuestas de futuro
  • Generar varias velocidades dentro de tu propia organización
  • dar protagonismo talento que en el corto no genera valor para el accionista

Y todo ello sin una garantía efectiva de resultado. Quizás esta sea la principal diferencia entre la empresa que es capaz de visionar y conseguir un crecimiento X5 y otras que aspiran a sobrevivir.

Y en unos días prometo compartir CÓMO hacerlo todo a la vez y no morir en el intento.