“Alexa, qué citas tengo para hoy?”

“Alexa, cómo está el trafico hasta la oficina?”

 

Estas dos preguntas se han convertido en habituales para mi desde hace un par de semanas, desde que Alexa, el dispositivo equipado con Inteligencia Artificial que ha pasado a ocupar un espacio en el comedor de mi casa. He pasado de comprar un libro en inglés y esperar 4 semanas para recibirlo, hace ya 15 años, a tener una voz agradable en casa a la qué preguntarle cosas relacionadas con las tareas diarias, pedirle qué ponga música, hacer la lista de la compra o escuchar como mis hijos la ponen a prueba con preguntas sobre sus deberes o estresarla pidiéndole que cuente un chiste tras otro sin parar.

Puede parecer una anécdota, un juego sin mucho recorrido, pero a mi me parece una disrupción que nos llevará a un nuevo terreno de juego de consecuencias todavía imprevisibles para medir a día de hoy.

Las nuevas compañías qué basan su propuesta de valor en potenciar al máximo las capacidades digitales han entendido que hay dos formar para desarrollar nuevas oportunidades, por un lado hacer mejor lo que otros ya estaban haciendo (por ejemplo Booking con la intermediación de la opinión y las reservas hoteleras, mucho mejor de lo que lo hacían las clásicas agencias de viajes) y por otro identificar territorios que nadie estaba intermediando y tratar de intermediarlos ellas. Y éste el caso de Alexa que ha visualizado (cómo otros han hecho como google home con o telefónica con Aura) en el hogar un territorio no intermediado.

Pensemos en las cosas qué hacemos en casa directamente nosotros… encender la TV, poner la calefacción o el aire acondicionado, escribir la lista de la compra y hacer la compra, abrir y cerrar las luces, encender la radio, contratar el seguro del hogar, llamar a un técnico cuando tenemos un problema con cualquier suministro… ¿qué pasaría si alguien hiciera esto por nosotros? ¿qué pasaría si al hacerlo además aprendiera y nos ayudara la próxima vez? ¿qué pasaría sino hubiera una próxima vez porque alguien se anticipara en esta necesidad?

Por ejemplo que pasaría si…

  • Si en vez de hacer la lista de la compra alguien qué conoce nuestros gustos y rutinas nos hiciera la propuesta de la lista, ejecutara la compra y, además, cómo tiene más gente como nosotros negociara el precio con el supermercado para conseguir un mejor precio…
  • Si en vez de seleccionar una serie de la plataforma de TV que tenemos (Netflix, HBO, Amazon Prime, Sky TV, Movistar…) alguien nos propusiera una serie en función de las que hemos visto en cualquier plataforma y lo sabe porque es a través suyo que hemos encendido la TV y seleccionado un contenido…
  • Si en vez de buscar un nuevo seguro para el hogar porque no estamos contentos con el servicio o el precio alguien buscara, comparara y encima negociara (porque probablemente tiene más personas que quieren o necesitan cambiar el seguro de hogar)…

Si, seguro que suena a ciencia ficción, pero imagina que alguien intermedia la vida desde tu casa con el exterior y te ofrece un valor tan alto que ni te planteas eso como un problema sino como una oportunidad de hacer las cosas sin fricción.

Estamos antes un nuevo entorno disruptivo, con un potencial cambio de reglas, todavía muy incipiente (hoy Alexa en casa sirve para la música y contar chistes) pero donde el gigante que empezó vendiendo libros con lazo de entrega en 4 semanas tiene como objetivo convertirse en el sistema operativo de nuestros hogares… ¿estamos preparados para esto?