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Hace unos días que PokemonGo está entre nosotros y ya he leído artículos de todo tipo acerca de esta aplicación, juego o revolución digital. Unos tratan de entender el porqué del fenómeno, otros ya han creado teorías de cómo ayudará a las empresas a relacionarse mejor con sus clientes o incluso ganar dinero, también están los que analizan el impacto en la propia Nintendo y como no están los gurus que llaman borregos a los que usan PokemonGo por no tener personalidad y seguir a las masas.

A mi hay una cosa que me ha llamado mucho la atención: han conseguido convertir una tecnología en TECNOLOGÍA INVISIBLE. La tecnología invisible es aquella que ni somos conscientes que estamos usando cuando inetraccionamos con un objeto. El mando a distancia de la TV para alguien de 40 años o deslizar a izquierda o derecha una imagen en un teléfono para un niño de 5 años son tecnologías invisibles, están en segundo plano.

PokemonGo se ha hecho viral como juego a la vez que ha conseguido que una tecnología existente, pero que ha tenido muchas dificultades para ser usada de forma masiva, de repente se ha convertido en tecnología invisible para los millones de usuarios de este juego:  la realidad aumentada. Hace unos años las google glass tenían que cambiar el mundo, la realidad aumentada había venido para quedarse y fracasaron, ¿porqué? porque no queríamos unas gafas con tecnología punta y difícil de entender sino unas gafas que nos hicieran más fácil la vida… y no lo consiguieron. La tecnología venció a la utilidad.

Museos, destinos turísticos o retailers  llevan años tratando de incorporar esta tecnología en sus aplicaciones para ofrecer servicios e incluso la posibilidad de compra a través de internet, con un éxito bastante discreto. El freno estaba en que imaginaban la aplicación a partir de la tecnología y no a partir de la utilidad. En el caso de PokemonGo los usuarios ni se han planteado el uso de esta tecnología, es un medio necesario para jugar, un divertimento el andar por la calle viendo la realidad a través de un teléfono y esperando en cualquier esquina la aparición de Pidgeotto, Zubat o Pidgey.

Sinceramente no tengo ni idea de si PokemonGo se convertirá en un gran modelo de negocio para Nintendo (con ingresos derivados de la publicidad para las marcas o las pequeñas transacciones como Candy Crush) pero lo que es probable que consiga es consoldiar una tecnología que permitirá un paso adelante en la interacción a través de dispositivos móviles consiguiendo que sea invisible la tecnología necesaria para hacerlo.

Pikachu y sus amigos han conseguido, esta vez parece que si, que la utilidad supere a la tecnología.