Durante los últimos años parecía que la digitalización nos acercaba a un consumo audiovisual a demanda. Los programas de TV ya no requerían ser vistos en directo, a través de internet podíamos acceder a ellos en cualquier momento y lugar, permitiendo que nos pudiéramos configurar la parrilla de programas a nuestro gusto, conseguir evitar los anuncios e incluso acumular en un espacio de tiempo varios capítulos, por ejemplo, de la misma serie. Pero parece que esta tendencia está cambiando, ya no está a la moda el que elige cuándo y cómo quiere ver un contenido sino que ahora lo que se lleva es ver la televisión en directo.

Y el cambio de hábitos se está produciendo gracias, en parte, al papel que está jugando Twitter. Ya hay quien ha bautizado a esta red social (o red de comunicación, todo son opiniones) como la segunda pantalla. A los usuarios de Twitter cada vez nos gusta más hablar de los que vemos en la televisión y a los usuarios de televisión les gusta usar Twitter para conocer la opinión de otras personas que están viendo ese programa (tal y como nos cuenta un estudio publicado por Twitter en el reino Unido).

Y este cambio no es menor sobretodo si lo miramos desde la perspectiva, por un lado, de los hábitos de consumo de los espectadores, y por otro, de las estrategias comerciales y de localización de audiencias de las marcas. Se redefine la plataforma televisiva para ofrecer nuevas oportunidades a todos los actores que en la misma interviene: espectadores, anunciantes y, como no, las propias cadenas de televisión y productoras.

TV y Twitter, cada vez más unidos
Empieza a ser práctica habitual tratar de generar una conversación paralela a los propios programas a través del uso de un ‘hashtag’ concreto propuesto por la propia cadena o anunciante. Esto permite trasladar a la audiencia a un nuevo entrono, audiencia que interaccionará entre ella, generará un nuevo espacio de relación con el programa o producto y, por lo tanto, ofrecerá una nueva dimensión relacional para las cadenas y los anunciantes. Y además sucederá en tiempo real, ofrecerá datos que permitirán modificar, corregir, retocar, enfatizar, tomar decisiones sobre los que está sucediendo.

Se trata de un espacio en el que además se expresan de forma etnográfica los comportamientos de los consumidores, un espacio en el que los comentarios son emitidos y contestados desde la inmediatez de estar viendo un programa en directo, en actitud relajada mientras desde el sofá, sillón o cama se consume el contenido audiovisual, y sin necesidad de tener que elaborar, reflexionar o dedicar mucho tiempo a su generación.

En este contexto Twitter acaba de hacer un movimiento con la compra de Bluefin Labs, una empresa especializada en analítica y comportamiento de usuarios a través de la TV. Analizan la interacción de los consumidores entre la televisión y las redes sociales con la finalidad de poder aportar a los anunciantes oportunidades para desarrollar sus estrategias de notoriedad, relación, servicio o venta. Sin duda un movimiento que pretende afianzar a Twitter como esta segunda pantalla que, de forma necesaria, va ligada a la visualización cuando se emite, de un programa o evento, pero otorgando a la red social un papel relevante: el espacio de relación e interacción entre los consumidores y las marcas.

Queda claro, con más de 400 millones de mensajes al día, que Twitter se ha convertido ya es un espacio en la red de masas, donde además su interacción con la TV es evidente y necesaria, abriendo un nuevo escenario de relación y generación de notoriedad por parte de las marcas y, por qué no decirlo, de toma de decisiones por parte de los consumidores.

Este post se basa en el artículo publicado el 11 de febrero de 2013 en Directivo Digital, la columna semanal que RocaSalvatella mantiene en El Confidencial. Fuente de la imagen:Digitizor.