Censura: según el DRAE, es la intervención que practica el censor en el contenido o en la forma de una obra atendiendo a razones ideológicas, morales o políticas.En un sentido amplio se considera como supresión de material de comunicación que puede ser considerado ofensivo, dañino o inconveniente para el gobierno o los medios de comunicación según lo determinado por un censor.”

Esta es la definición que la wikipedia da para Censura y que estos día vuelve a estar de actualidad después que Twitter haya hecho público que en breve iniciará un proceso mediante el cual eliminará, previa denuncia, los contenidos que vulneren la libertad de expresión. En la nota pública que he emitido Twitter cita 4 garantía del proceso:

  1. Denuncia: no revisará los contenidos sino que eliminará sólo los contenidos sobre los que haya una denuncia previa.
  2. Alcance: eliminará los contenidos sólo del país en el que se produzca la denuncia, dejando el contenido publicado para el resto del mundo.
  3. Requerimiento legal: eliminará los contenidos, una vez estudiados, y siempre que exista un requerimiento legal para ello.
  4. Público: existirá un espacio en la red, ChillingEfectts, donde podrán verse todas las denuncias y la respuesta a las mismas todos los contenidos eliminados

Dicho todo esto no puedo estar más decepcionado y sorprendido con la decisión de Twitter. reconociendo el esfuerzo que hace para garantizar los derechos de los usuarios, creo sinceramente que se lleva por delante el crédito que se había ganado en la red desde su fundación. ¿y porque lo pienso? Estos son mis argumentos:

  1. Dudosas garantias legales: Twitter no explica con claridad bajo que supuestos eliminará los contenidos. Solo habla de “requerimiento legal” sin dejar claro si habla de una ley, una denuncia, una sentencia o la petición de un organismo público o privado. Y es importante el matiz porque en un estado de derecho hay una serie de garantías para todo el mundo, tanto para quien acusa como para quien es acusado, y existen una serie de procedimientos, básicamente judiciales, para hacer cumplir esas garantías. Si un gobierno le pide a Twitter que elimine un contenido sin sentencia judicial, ¿Twitter lo eliminará? Si la respuesta es SI… ¿que hubiera pasado en Egipto si el gobierno hubiera pedido eliminar contenidos durante la revuelta?
  2. Interés por encima de legalidad: no queda claro el motivo por el cual twitter ahora hace público este comunicado, pero podría responder a la voluntad de evitar ser prohibido en países con un público potencial enorme (China, por ejemplo) aunque de dudosa protección de los derechos relacionados con la libertad de expresión. Si esto fuera cierto claramente Twitter antepone intereses de negocio a garantías legales. Actitud de dudosa moralidad, bajo mi punto de vista.
  3. Neutralidad: Twitter es una plataforma por la que circulan contenidos en muchas direcciones y su papel es ser neutro en ese propósito, permitiendo y asegurando que esos contenidos circulan sin problemas. Impedir, sin un argumento legal que garantice los derechos de todos los intervinientes, esa circulación pone en jaque su neutralidad.
  4. Deja de ser el Representante de la libertad: Twitter había conseguido, gracias al uso que del mismo se hizo en movimientos como el de Egipto o en Iran, situarse como la plataforma de la libertad, el espacio mediante el cual el resto del mundo se puede enterar en tiempo real y sin censuras de lo que pasa en cualquier sitio. Este comunicado, vago y poco preciso, ataca directamente esos valores y le quita valor a , como dice Jose Luis Orihuela, “la ética global, no acomodaticia, y una defensa igualmente global de la libertad de expresión” que los usuarios de Twitter queremos.

Ciertamente habrá quien diga que Twitter es una empresa privada con ánimo de lucro y con sus propias políticas de uso de sus servicios, y tendrá razón, aunque a quien diga eso le diría, por un lado, que Twitter no puede ser ni actuar como un tribunal y, por otro, que a veces querer crecer como negocio a través de este tipo de camino hace que pierdas la simpatía de aquellos que te veían más como un complice que como una empresa.