Cuando te plantees relacionarte con blogs para contarles temas de interés sobre tu marca, producto o empresa acuerdate que detrás de un blog siempre hay una persona, con su díaa día, con sus preoucupaciones, con sus inquietudes, con sus buenos días y también con los malos, con su familia, pareja, amigos; con sus puntas de trabajo, con nuevos retos personales o profesionales“. Esto comparto con mis clientes o cuando se tercia en alguna charla o conferencia cuando me preguntan como desarrollar una estrategia de relación en la red y algunos me miran como si eso confirmara que la red está llena de gente rara (por no decir friki) que no responde a criterios de rentabilidad o eficiencia, sino a un cúmulo de prioridades no siempre fáciles de entender.

Hace ya unas semanas que el ritmo de posteo en el blog es bajo (para ser generoso) y no por falta de ganas sino más bien por falta de tiempo. La llegada de un nuevo hijo, Adrià (lo que me da el derecho a ser tenedor de un carne reservado a unos cuantos… el de familia numerosa), nuevos y interesantes retos profesionales, y quizás un cierto agotamiento temático sobre el que escribir me demuestran mi teoría: detrás de un blog siempre hay una persona.

Quizás suena a justificación, aunque hace ya tiempo que decidí dejar de justificar lo que hacía y centrarme en mejorar el cómo lo hago, pero necesitaba compartir en este blog, mi espacio en la red, el momento personal y profesional que vivo.

Y mientras escribo estas líneas me doy cuenta que este mes el blog cumple tres años, con un ritmo de posteo inferior al inicio, seguramente también porque los objetivos han cambiado, porque tres años después mi familia ha crecido, porque tres años después dedico todas mis energí­as día a día en hacer crecer nuestro proyecto, RocaSalvatella, porque tres años después  han pasado muchas cosas en mi vida que a veces hacen que me pare, respire, tome aire y siga adelante.

Este post hoy no habla de marketing, ni de social media, ni de estrategia, ni de negocios; hoy este post habla de personas, que en el fondo, son la base de todo y lo más importante para que el resto funcione.