El “Futuro del eCommerce” era el título bajo el cual nos reunieron a Gerard Costa, a Josep Lluis Cano y a mi en ESADE para dar, en 3 minutos, nuestra opinión acerca del presente y del futuro de este ámbito de Internet.

Aprovechando el inicio de las actividades de comercio electrónico de Zara (iniciadas el pasado 2 de setiembre y comentadas en este blog) en el vídeo nos cuestionaban si cualquier tienda puede vender en la red y acerca de las consideraciones tener en cuenta en el desarrollo de esta actividad por parte de las mismas.

Más allá de la intervención en el vídeo, se hace necesario definir un punto de partida alrededor del concepto del Comercio Electrónico. Lo podemos interpretar en sentido estricto, es decir, proceso en el que se realiza un intercambio a través o por medios digitales, o en sentido amplio, entendido como un proceso de compra o venta (siempre depende del prisma) a través de un soporte digital, aunque alguna de las fases, por ejemplo la solicitud de compra o el pago, se realicen a través de otro soporte.

Yo siempre he entendido el Comercio electrónico en este segundo aspecto cosa que siempre me ha llevado a no entender aquellos que restringen o limitan esta actividad a sectores concretos o a tamaños concretos de tiendas o negocios. Cualquier tienda puede plantearse el vender sus productos con la ayuda de los medios digitales, aunque algunas de las fases se ejecuten fuera de la red. Usar la red en el proceso de compra podrá servir, por ejemplo, para atraer a nuevos clientes o acercarse a nuevos mercados (con vocación internacional o con vocación de cercanía en el caso de tiendas pequeñas que puedan usar la red para desarrollar el entorno comercial local) o para satisfacer a los clientes o mercados actuales a través de nuevas propuestas de valor (Zara por ejemplo lo hace con el sistema de devolución).

En el vídeo cito algunos ejemplo como el caso de la pescadería Costa y Pujol, un negocio que usa la red para llegar a nuevos clientes mediante el empleo de cámaras que muestran en directo los productos frescos en la parada del mercado y que llamando a un número de teléfono puedes realizar tu pedido que te traen a casa donde lo pagas. Lo relevante aquí no es el tamaño de la tienda sino que sepan usar lo digital a su favor para llegar a nuevos clientes.

Cuando una tienda se plantea vender (y fijaros que no hablo de internet) debe tener muy claros todos los procesos en los que entra ya que sino acabará cerrando, es decir, debe tener claro como realizar comunciación para atraer, como diseñar el punto de venta para convencer, como gestionar los stocks en tienda y la reposición para no quedarse sin productos, como financiar todas estas actividades para poder tener líquido suficiente o como relacionarse con sus clientes para conseguir que repitan en su compra. ¿verdad que a nadie le parece extraño lo que acabo de decir? entonces… ¿porque asumimos que para el comercio electrónico los patrones son distintos? ¿porque asumimos que los grandes harán bien estas actividades y los pequeños no podrán desarrollarlas?

Para que una tienda puede vender en Internet  debe tener claro y trabajado todos estos procesos, y algún otro que no aplica de forma general a los modelos presenciales (como por ejemplo como entregar o como gestionar las devoluciones), pero ni más ni menos. Y no importa el tamaño, no importa el sector (si entendemos comercio electrónico en sentido amplio) sino que lo que importa es como diseñamos los procesos y las operaciones y entendamos el valor que lo digital puede ofrecerle a nuestro negocio.