coche marcEl lunes fue un día muy complicado en Barcelona y su área de influencia debido a la gran nevada que cayó. Parece claro que no estamos preparados para estas inclemencias (lo digo por si alguien quiere hacer unos Juegos olímpicos de invierno) como lo demuestran, por ejemplo, las más de 4 horas y media que tardé en recorre los 38 km que separaban Barcelona (en concreto desde ESADE) hasta mi casa en Sabadell. Viendo la foto de como estaba mi coche os podéis hacer una idea.

Pero más allá de las anécdotas más o menos divertidas (el sentido del humor no hay que perderlo nunca) que vivimos, quiero reivindicar dos espacios que ayer fueron vitales para mi: la radio y Twitter. La radio sirvió (o sustituyó a los servicios públicos, dada su ausencia) para mantenerme informado en todo momento de lo que pasaba en toda la red de carreteras y me permitió ir tomando decisiones de rutas a coger. Twitter me permitió compartir lo que iba pasando, recibir informaciones y comentarios de otras personas que estaban en mi situación o, que desde sus casas (gracias Xavi Guell, Marta Abella y Victor Oliver) se acordaban de mi, o incluso hacer propuestas para los JJOO que el alcalde Hereu quiere celebrar en Barcelona.

Aunque por encima de todo la nevada de ayer me demostró que más allá de las redes sociales existe un desarrollo del sentimiento colaborativo, de participación, algunos le llaman inteligencia colectiva o crowdsourcing. A través de la radio y de twitter lo que había era gente participando, compartiendo su situación, tratando de ayudar al resto. Ya decía Victor Gil en un C&T que la tendencia que hay detrás de la web 2.0 no es el individualismo sino la vuelta a la colectividad. El lunes sin duda al menos yo estuve más de 4 horas en un coche pero en ningún momento me sentí ni solo ni desamparado.

Algunos hablaban ayer de una nevada 2.0 y creo que no les faltaba razón, preguntando en twitter la gente te decía el estado de las carreteras, pasaba los partes de colapso o simplemente te hacía pasar un rato entretenido. Si, lo se, soy un romántico… pero un romántico 2.0