Este artículo fue publicado el pasado 22 de julio de 2009 en el marco de mi colaboración quinzenal con el periódico digital en catalán, Crònica.cat

Una de las principales consecuencias de la velocidad a la que se mueve Internet y sus usos en los últimos tiempos es que cada vez más hablamos de “personas conectadas“. En mi caso, y creo que no es excepcional, he desarrollado nuevas maneras de afrontar el día a día, tanto en la parte personal como en la vertiente profesional, basado en la permanente conectividad: teléfonos que cada vez lo son menos y se convierten en puntos de acceso a información, presencia en diversas redes y espacios sociales en Internet o voluntad de tener la información al minuto (aunque no haya sido elaborada ni confirmada).

Por lo tanto confluyen dos puntos: herramientas para estar permanentemente informado y voluntad (o adicción) a estar informado. Y eso es lo que me conduce a decir que soy una “persona conectada”, lleva a convertirme en un ser que precisa información, que precisa estar en tensión constante y atento a las novedades, que está pendiente de los nuevos inputs informativos a través de los diferentes espacios en los que estoy presente.

Y en este entorno llegan las vacaciones de verano y la pregunta ineludible es: ¿tengo que hacer vacaciones y dejar de ser una “persona conectada”? No se trata de una conexión profesional, conexión que podría romper dejando mi blackberry y mi ordenador en casa, lejos de la playa y la arena, sino que se trata de responder a la pregunta de si esta permanente conectividad forma parte ya de nosotros mismos, o bien se trata de un atributo que nos podemos quitarnos de encima en determinadas épocas del año.

Tener un blog, disponer de un Twitter, estar en una o varias redes sociales, seguir la evolución del mundo a través de lo que me explican y / o leo de otras personas en la red, ¿a todo esto se le puede poner un cartelito de “cerrado por vacaciones” y dejar que la mente y el cuerpo descansen? Hace años cuando nos marchábamos de vacaciones , al menos yo, tenía que apuntar la clave de acceso al ordenador ya que el olvidado y ahora oigo noticias por la radio que dicen que es posible que en determinados puntos de la costa las operadoras no puedan garantizar el servicio 3G de acceso a Internet y transmisión de datos por los teléfonos y ordenadores que se quieran conectar sin cables.

El verano pasado esta “permanente conectividad” me llevó a seguir en tiempo real vía Twitter el accidente del avión de Spanair en Barajas, para mí un momento revelador de la importancia y la fuerza, no de las herramientas, sino de las actitudes de las personas y del uso de la información. Por tanto creo que la respuesta, para mí, es fácil, no puedes hacer vacaciones de lo que forma parte de ti mismo … ahora bien, financiación autonómica, sentencias de estatuto, luchas partidistas y corruptelas varias, a vosotros os deseo un buen verano y hasta septiembre.


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