Este artículo fue publicado el pasado 24 de junio de 2009 en el marco de mi colaboración quinzenal con el periódico diigital en catalán, Crònica.cat

Los catalanes tenemos varios signos de identidad entre los que destaca una extraña capacidad de buscar el lado más negativo y perverso a las cosas. Y esta última semana la noticia relacionada con el coste del mantenimiento del Blog del Alcalde de Barcelona, el Sr. Hereu lo ha vuelto a poner de manifiesto. Revisando las noticias publicadas o las entradas en diferentes blogs en la red parece claro que destinar 315.000 euros al año para mantener un blog no parece ser del agrado de los catalanes.

Seguramente no nos falta razón, en una época donde las restricciones económicas están al orden del día, donde no hay día que pasa sin que una empresa anuncie un expediente de regulación de empleo, donde gente que tenemos cercana o nosotros mismos no llegamos a fin de mes o vemos peligrar nuestro trabajo, realizar estos gastos en tener un espacio abierto a la red no parece lo más adecuado.

Pero olvidamos uno de los papeles esenciales que en nuestro país ejerce la clase política: enseñar. Y en este sentido tenemos que encontrarle el lado positivo o educativo a noticia; este “blog” nos ayudará a enseñar como no se debería vertebrar el uso de los espacios sociales en la red:

  • Una cosa es conversación, establecer diálogo con los ciudadanos, ofrecer espacios donde los responsables de las políticas municipales (los alcaldes) y los usuarios de estas (los ciudadanos) puedan intercambiar opiniones y el otro un espacio de publicidad partidista.
  • Que la web 2.0 y todo lo que le rodea (blogs, redes sociales, nanoblogging …) está de moda no implica que todo el mundo lo tenga que tener y que todo el mundo tenga que estar presente. Estaremos si queremos escuchar y si tenemos algo que decir, sino no es necesario.

Pero no puedo negar que le tengo que dar las gracias al Sr.. Alcalde ya que con casos como estos nos ayuda a tener ejemplos para poder (ya sea en el ámbito académico como en el ámbito profesional) explicar cómo no se debe plantear el acercamiento a través de la red hacia las personas que están presentes, de cómo no debe definir una estrategia de comunicación.

Lástima que el ejemplo nos cueste 315.000 euros.


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