Este artículo fue publicado el pasado 7 de junio de 2009 en el marco de mi colaboración quinzenal con el periódico diigital en catalán, Crònica.cat

Una de las medidas para mejorar el sistema educativo de nuestro país parece que será que a partir del próximo curso los niños ya no irán escuela cargados de libros de texto sino con un ordenador.

Dejando de lado las consideraciones económicas de la medida, de entrada parecería que nos encontramos ante una medida ciertamente positiva: nuestros hijos no necesitan que sean sus padres o entorno que los introduzcan en el mundo de la informática y de Internet sino que será la escuela donde se produzca este evento. Por lo tanto aquellos niños en casa de los cuales sus padres no son usuarios tendrán la oportunidad de ser iguales que sus compañeros (y todos sabemos lo relevante de no sentir-se diferente en estas edades)

Pero profundizando en la medida mí, personalmente, hay una serie de puntos que me tambalean ya que creo no se ha meditado de manera suficiente lo que significa que cada alumno tenga un ordenador:

  • Hasta ahora existía un solo centro de atención a la clase, el maestro, mientras que ahora de golpe habrá tantos como ordenadores haya en clase. Pasaremos de relaciones bidireccionales entre maestro y alumno a relaciones bidireccionales entre alumno y ordenador, con la diferencia que el profesor no estará presente en estas 30 relaciones.
  • La atención que hasta ahora se concentraba en un solo punto ahora se disseminarà en diferentes puntos, perdiendo un valor fundamental: el trabajo en red. Precisamente uno de los beneficios de trabajar en Internet, compartir el conocimiento, puede ser uno de los talones de Aquiles de este modelo ya que lo que hasta ahora un alumno podía aprender de la dialéctica entre otro y el maestro ahora puede desaparecer.
  • De la misma manera que cuando hablamos de los blogs y de las redes sociales queda claro que lo importante no es la herramienta sino el uso que se haga de la misma, en este caso es el mismo. ¿Existen metodologías docentes, material y profesores formados para convertir las clases actuales en espacios docentes con ordenadores? Es decir, a parte de alumnos dispuestos a aprender entre ordenadores, hay un cuerpo docente formado en las competencias digitales necesarias.

Nos encontramos ante un gran reto, tratar de educar a la generación de nativos digitales, es decir los que han nacido con posterioridad la aparición de una tecnología, por parte de aquellos que no formamos parte de esta generación. Y creo que de momento el camino nos lleva a un suspenso.


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