Hace unos días una cuenta de una empresa en Twitter dejó de ser follower mío. Dejando de lado el componente del ego (los que leéis este blog ya sabéis que opino que es más importante e interesante el número y calidad de las conversaciones que se generan que no el número de followers que uno tenga), me quedé un buen rato desconcertado.

¿Qué mensaje me estaba enviando esa empresa?

  • ¿No me interesa lo que cuentas?
  • ¿No te quiero como cliente?
  • ¿No formas parte de mi público objetivo?
  • Se trata de un mensaje confuso que creo las empresas no se pueden permitir. Los clientes son el bien más preciado que una compañía puede tener, sólo superado, este bien, por el poder establecer relaciones a largo plazo con estos clientes. Si una empresa deje de ser tu “amiga” en las redes sociales, si deja de estar interesada en ti y, además, te lo dice de forma tan evidente (dejando de seguirte en Twitter o en facebook, por ejemplo), manda un claro mensaje: no me interesas.

    No tengo claro que en estos momentos una empresa se pueda permitir esta acción, no tengo claro que aunque no le intereses, por el motivo que sea, lo diga y exprese de forma tan clara. Los clientes tenemos memoria, y recordamos este tipo de cosas…


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