¿Te puedes presentar… a tu manera?

Soy un filósofo al que interesan dos tipos de cuestiones: 1. Aquellas en las que las cosas no son lo que parecen y 2. Todo aquello que ya no es lo que era. Como puede verse, no me falta trabajo ya que la sociedad contemporánea está llena de este tipo de enigmas.

1.-Daniel, muchos pensaran que tu perfil no encaja en esta serie de entrevistas que estoy haciendo, no te prodigas en los Social Media, no tienes blog, probablemente no conozcas Twitter… pero entiendes de comunicación y, sobretodo, dado tu figura como profesor de filosofía en la Universidad de Zaragoza, de pensamiento y acciones humanas. Y los nuevos tiempos que corren en Internet deberían tener mucho de comunicación, de razonamiento y de pensamiento. ¿Cómo ves desde tu posición Internet, y no me refiero a la tecnología, sino a las relaciones que se producen?

Es un espacio que está por explorar, que no hemos hecho más que comenzar a cartografiar. No me refiero sólo a las posibilidades que ofrece sino al sentido que puede tener para nuestras vidas personales y los cambios que está produciendo en las sociedades.

2.- Internet está pasando de un medio de consumo de información a un soporte para la comunicación. Dejamos de consumir información para consumir relaciones. Aunque siempre me ha sorprendido ver a personas participar a través de Internet en diálogos, en conversaciones cuando en el cara a cara físico no lo hacen. ¿Responde a algún mecanismo de defensa personal? ¿la solitud en el consumo de Internet frente a la presión del cara a cara no hace ser más sociables?

Desde que existe la escritura, los medios en general, e incluso los ritos y los formalismos, los seres humanos nos hemos relacionado a través de mediaciones. No me parece un buen planteamiento contraponer excesivamente la mediación de internet a una supuesta inmediatez natural que simplemente no ha existido ni existe. Todo el lenguaje y sus convenciones son un procedimiento para resistir esa “presión del cara a cara”.

3.- Y siguiendo con el concepto de la comunicación, entrando más en detalle de las plataformas, hablamos de “redes Sociales”. Se trata de espacios en los que se fomenta el sentimiento de pertenencia, el sentimiento de comunidad. ¿Por qué crees que se están asentando con tanta fuerza estos modelos? ¿Nos falta algo en nuestra vida off-line?

La fuerza de estos modelos se debe a que no vivimos en un mundo de objetividades consistentes e indiscutibles, ordenado por representaciones y regido por un pensamiento que pueda entenderse a sí mismo como una representación neutra de la realidad exterior. Hace ya tiempo que los medios técnicos de la sociedad de la información se han constituido como los ineludibles aprioris históricos de nuestra percepción y nuestro comportamiento. La virtualidad ha debilitado enormemente el principio de realidad, lo que no significa necesariamente que vivamos en un mundo irreal.

Ha cambiado la medida de lo real, que pasa a ser algo más plural y menos sólido de lo que pretendieron los dogmáticos y los objetivistas. Y la idea de manipulación se ha convertido en un concepto descriptivo —sin connotaciones críticas, desenmascaradoras o moralizantes— pues carece de un contrario simétrico, como pudiera ser la descripción objetiva de la realidad, la autenticidad o la sinceridad. Estas son cosas que tiene sentido seguir pretendiendo pero que habrán de formularse de otro modo.

4.- Leyendo artículos tuyos, para preparar esta entrevista encuentro uno que publicaste en “El Correo” el pasado mes de septiembre de 2008 titulado “la cultura de la urgencia”. Título que me permite trasladarlo a la red. En Internet, como en muchas otras facetas de la vida, nos estamos acostumbrando a esperar las respuestas para ayer… yo pregunto algo y espero, exijo, una respuesta inmediata. ¿Cómo luchamos contra esa inmediatez? ¿Cuál es el antídoto de esa urgencia?

Las soluciones más emancipadoras no proceden ni de la desaceleración ni de la huida hacia delante sino del combate contra el pseudos-movimiento. Por supuesto que la lentitud compensatoria, tan celebrada en muchos libros de autoayuda para la gestión del tiempo, puede ser una estrategia razonable. Pero la llamada a desacelerar, como principio general, es poco realista y atractiva si tenemos en cuenta las circunstancias políticas, económicas, sociales y culturales en las que vivimos. No tiene ningún sentido querer calculadoras más lentas, mayores colas o transportes con retrasos. La cuestión central consiste en determinar en qué consiste exactamente, en cada actividad y en cada momento, una ganancia de tiempo, lo que unas veces implicará desaceleración y otras todo lo contrario, pero que también puede conseguirse mediante otros procedimientos, como la reflexión, la anticipación o combatiendo la falsa movilidad.

Mi propuesta sería, por tanto, un alegato a favor de la ganancia de tiempo pero no incrementando la aceleración sin más, sino combatiendo metódicamente la falsa movilidad.

5.-Ética del futuro”, genial concepto que abordas en otro de tus artículos para hablar de nuestra “responsabilidad frente a las generaciones futuras”. Actualmente sabes que se distingue entre los nativos digitales, los que nacen y de hacen “mayores” en un mundo totalmente tecnificado e internetizado y los que no. Socialmente hablando, ¿tiene algún sentido esta diferenciación? Y yendo un poco más allá, ¿es necesaria esta diferenciación?

Esta diferenciación tiene sentido en la medida en que nos encontramos frente a técnicas que son más fáciles de utilizar que de explicar. De ahí su cercanía al juego: por eso los niños se encuentran tan cómodos en el universo de los nuevos medios y enseguida son más competentes que sus padres. Y es que la competencia no se adquiere mediante la lectura de las instrucciones sino mediante el placer del uso.

6.- Nos desviamos un poco hacia la participación ciudadana, hacía la posibilidad de utilizar los mecanismos y resortes de Internet como herramientas de reivindicación. Los movimientos sociales, las organizaciones sin representación política, los descontentos… empiezan a usar para sus reivindicaciones, para su puesta en escena de objetivos y reclamaciones estas herramientas. Algunos lo atribuyen a la falta de normas regulatorias, yo creo más en la capacidad de socializar de las mismas y en una forma legítima de expresión de descontento. ¿Te decantas por alguna de las opciones? ¿Crees que es forma con “futuro” para la participación ciudadana?

Es indudable que estamos en un momento de ebullición de posibilidades para la participación ciudadana, pero quisiera advertir que, a mi juicio, esto no es una alternativa a la idea de democracia representativa sino una corrección. No comparto el planteamiento de quienes desearían que la presencia de los ciudadanos en la política fuera tan permanente y omnipresente como la de los consumidores en la economía. De este modo se anula el momento deliberativo de la democracia y la expresión del pueblo queda reducida a la inmediatez de los intereses.

Pero la representación no es un desgraciado compromiso entre un ideal de democracia directa y la complejidad de nuestras sociedades. En la idea de una democracia directa hay algo de irreal, no en sentido práctico, de que no pueda llevarse a cabo, sino teórico, un malentendido acerca de la realidad y la forma operativa de los grupos humanos organizados. La democracia como inmediatez sólo valdría si las sociedades fueran una mera yuxtaposición de decisores autónomos, que ni deliberan ni actúan juntos. Puede que esta carencia de un verdadero espacio público sea el origen de esa incapacidad de configuración política que tanto lamentamos.

7.- No me resisto a acabar preguntándote ¿Qué es para ti la Web 2.0?

Es un mundo que nos sitúa frente a una serie de problemas hasta ahora casi inéditos y que se resumen en aquella afirmación de Karl Weick: “el problema es la confusión, no la ignorancia”. Hay un exceso de estímulos que tienen la apariencia de información, pero frente a los cuales cada uno de nosotros ha de decidir si los considera como información o no. No está informado o bien comunicado quien vaga sin rumbo en la red de los medios y toma como información todo lo que oye, sino el que ha aprendido a filtrar de esa marea de datos los mensajes que son relevantes para su propia situación personal o profesional.

La competencia en el uso de los medios no es únicamente el dominio de los aparatos y las técnicas, como si eso bastara para comprender el mundo y actuar adecuadamente en él. Esta habilidad es condición necesaria pero no suficiente. No se trata sólo de saber cómo emplearlos sino de ponerlos en servicio de la comprensión y la expresión. Esto exige una relación reflexiva con los medios, capacidad de selección, comprensión de los símbolos, interpretación de los signos, economía del tiempo.

Todas las entrevistas finalizan con la misma pregunta… ¿Qué significa para ti la interactividad?

El trámite ineludible para acceder a la realidad. El tránsito directo, inmediato y unilateral hacia las cosas está cerrado desde hace tiempo y el único rodeo disponible pasa a través de los demás.

Acceso a la entrevista de Daniel Innerarity en formato pdf. A lo mejor te interesa alguna de las entrevistas anteriores…

César Calderón, socio-director de Autoritas Consulting
David Boronat, Socio-Fundador de Multiplica
Joan Jimenez, Brand Angel
Pere Rosales, fundador de Inusual
Enrique Dans, Profesor de Instituto de Empresa
Eduardo ManchonCo-fundador de Panoramio
Juan Luis Polo, CEO de Territorio Creativo
Alfons Cornella, Presidente de Infonomia.


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